Si lo pregunto.

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Hoy siente que se le escapa el mundo, que nada ni nadie puede hacerla indestructible, pasarán las horas, las noches saldrán armadas y pronto se difuminará entre tumbas. Lagunas, piedras y heridas, ¿Cómo un corazón marchita? ¿Cuándo es que el halcón anida? ¿Cuántos canapés dorados hacen falta para pintar luciérnagas? Se envolvió en el rosa de la goma de chicle, se escabulló bajo montones de azúcar, olvidó a los no vencidos y, ¿Cómo y cuánto cuesta imaginar grises y matices cuando sólo se le antoja el negro? No contenta entre intermedios, no en acuerdo con sus cuerdas, cuánto duele y cuánto hiere el no ser ella. No lo es, no lo tiene y no lo encuentra. Llora, reniega en lo más profundo, y se mece y se abraza, parlotea, manosea los ovillos de los hilos que hoy no tiemblan. Aguantarlo nunca es bien, y lo sabe. 24.02.15

Me caes muy bien, pero no soy yo.

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Tanto, tanto te hubiera llorado, tanto te hubiera seguido hasta que el mundo dijera basta, que ni siquiera pienso en dejar de morderme las uñas. Fueron muchos, me vistieron la alegría de ropas ahuecadas, me inundaron las mejillas con ardores y sofocos, me pintaron las mañanas de vacíos adheridos y todos y cada uno de ellos se perdió tras los peldaños. Me asustó engrosar la lista, abocarme hasta el vacío, me atrapó con su sonrisa. Me pierdo, la miro y me vacío, me despojo de las nauseas con solo provocarla. Me mareo hacia infinitos si me roza un trocito suyo, me desarmo por completo si me acerco hasta aspirarlo. Y me fastidia, me joroba y toco suelo, voy mutando en chiquitita si no me pierdo en su infinito. 11.02.15

Dícese de un gusano cabezón.

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Así que hoy he soñado contigo. Podrían haberme pinchado mil veces los mofletes en busca de algo de agua tibia y no lo habrían conseguido. Duele, pincha triunfante en lo más profundo. Lo conozco, conozco el sentimiento, oprime estómagos, araña entrañas y encharca corazones empujándolos a la deriva. Lo sentí una vez, deseé no volverme a encontrar con él, sí, creía haberlo olvidado, pero ¡Ay, portadora innata de la bandera de la ingenuidad!

Lo llamo desazón y se convierte en desdicha, ya por largo tiempo lo creía enterrado. Y ahora, fíjate, despierto y agarrado en entrañas más cercanas, las mías hoy de nuevo, se aferra cuál oruga a la rama más liviana. Rudo, terco y mucho más fuerte que el primero, trepa sin descanso, sube desde el estómago hasta el esófago y cuando alcanza mi garganta me aprieta la barriga. No deja que coma, caprichoso, le gusta verme envuelta en densas nubes de nicotina. Lo conozco bien, conseguí domarlo la primera vez, aprendí a dormirlo meciéndolo en una cuna de espuma, cuando caía rendido, burbujitas traicioneras de barriga cervecera capitaneaban mi cabeza con mil sueños por bandera.

Éste es más fuerte, no consigo dominarlo y temo no lograrlo, ni duerme, ni muere. De clavo ardiente anclado en el presente a mariposa vaporosa, hoy solo se me antojan días y más días de largos medios días.Imagen

(04/02/13)

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Era una casa abandonada, estaba en ruinas y repleta de hojarasca, baldosas rotas y polvo. En lo que parecía haber sido una habitación, un colchón viejo, y encima un cadáver. El cadáver de una mujer, más bien una chica de entre veinte y treinta años.

Se lo digo a mis amigos, ¡podríamos entrar! Hay muchísimas cosas que nos podríamos llevar… La casa no tiene techos, están derruidos. Con la lluvia, el frío y la humedad todo se pudrirá, si no rescatamos nosotros lo único que queda en su interior, nadie lo hará pienso…

Una vez dentro nadie se estremece ante el cadáver, permanecen indiferentes ante el cuerpo inerte de un muerto. Comienzan a desvalijar lo poco que queda de la casa, ahora yo sí me estremezco, el cadáver es reciente, cuando yo fui por primera vez no estaba, ¿Habrá vivido gente aquí hasta hace poco? ¿Será una casa ocupada durante la noche? ¿Serán estas las pertenencias de los que la habitan actualmente? ¿Alguno de estos objetos pertenecía a la chica cadáver? Pero para cuando me doy cuenta ya es demasiado tarde. Nuria carga con gorros y pelucas actuales, Mireia pulseras y joyas, alguien se lleva un cuadro.

Oigo un ruido, uno más, y ahora uno aún más fuerte. ¡Mierda! Hay alguien dentro, nos han visto cargar con sus cosas, ¿Por qué nadie ha dicho nada mientras desvalijábamos las casa? ¿Acaban de llegar o llevan observándonos desde hace rato? ¡Corred! Grito a la vez que acelero el paso a galope sin pensarlo.

Mis amigos me siguen, nadie suelta nada, cargadas en sus espaldas se llevan todo cuanto han encontrado. Los habitantes de la casa en ruinas nos pisan los talones, me aterra el pensar que puedan atraparnos, no parece que vayan armados pero todo parece mucho más peligroso. Corremos y corremos, sin descanso, ninguno quiere que lo atrapen pero nadie suelta sus prendas, me parece un tanto incongruente, y aún con esa sensación, no dejo de correr.

Nos topamos con una calle sin salida pero, para mi sorpresa, todo está preparado, enfrente nuestro se alza una enorme pirámide hinchable. No estoy en mi ciudad.

Dimensiones (01/02/13)

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Ascensores que se encallan, llaman al telefonillo, Albert lo descuelga, nadie contesta, chispazo y empezamos a caer. Cada vez más rápido, se nos tapan los oídos y se apagan las luces, parece que se frena, pero nada.. Una especie de pequeña amortiguación para luego continuar cayendo, caemos, no sobreviviremos pienso. Somos tres, a Albert lo conozco, al otro no. Y de repente caemos, pero nada estalla, no hay fuego, nada explota, el ascensor nos expulsa, como si de un tobogán de largo recorrido estuviéramos cayendo, aparecemos en medio de una pista de autos de choque en una feria. No nos hemos hecho daño, calma, pero algo mucho más aterrador nos asola, ¿estamos en una nueva dimensión? Nadie nos conoce, nadie se ha hecho daño, ¿habremos descendido por una especie de bucle temporal? ¿Cómo volver al real, al nuestro?

 

PARTE-2:

 

Estoy de viaje, conduzco yo, vuelvo de Barcelona, voy por la A-2 dirección Lleida, el camino de siempre, de repente recibo una llamada, Lucas:

¿Acabas de pasar por Olesa y no vas a venir a vernos?

¡Ahora mismo voy! – contesto

Tengo que cambiar de sentido pienso, llego a una rotonda, ¿una rotonda en la autovía? No la había visto antes. Llego tarde, no la hago entera, no hago ni media de hecho, giro 180 grados desde mi ceda al paso hasta la salida de rotonda del carril contrario. Me van a dar por detrás, tengo miedo, no controlo el volante, me asusto aún más. La autovía se dibuja ante mi sorpresa como una carretera de un solo sentido, el carril se estrecha, en los márgenes se acumula hojarasca y ramas por doquier, un barranco de altura considerable a mi margen derecho. No quepo pienso, tengo miedo, retrocedo, giro y vuelvo a tomar dirección Lleida, el camino parece más despejado, no atisbo barranco en el otro sentido, las hojas desaparecen pero la carretera continua siendo estrecha, pienso en llamar a Lucas, pero entonces la carretera serpentea, líneas rectas que se transforman en espirales bajo las ruedas, tengo que concentrarme, lo lograré, pero para entonces mi vehículo ya se ha transformado, voy en bicicleta, ¿de verdad cada vez que viajo a Barcelona lo hago en bicicleta? Pues sí que estoy en forma, no me lo creo.

 

El exprés de Febrero.

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Y con el objetivo de llegar a hacer de este espacio un blog en tiempo real. Un blog de relatos mañaneros precedidos de auténticas experiencias nocturnas imaginadas por un subconsciente de nombre: No descanses, de apellido: Ni un poquito, procedo a recapitular su mes de Febrero.

PUERTAS (29/01/13)

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Un mediodía real, de noche en mi mente. Puertas, hoy abría puertas. Escenarios, gente, lugares, en la siesta de hoy todo se mezcla.

Recuerdo estar en el cine sentada al lado de un príncipe. Enfrente su princesa, Leticia con sus dos niñas y un niño. Se termina la película, tengo que irme, me despido, el niño de enfrente me lanza un besito, me obligan a abandonar la sala por la misma puerta por dónde salen todos. Ellos, los de la casa real, tienen otra puerta de salida. No quiero irme con los demás, intuyo que algo malo va a pasar, algo catastrófico, algo real, me dejo llevar (igual es a los de la otra puerta a los que les espera el desastre). Entonces ella se acerca, Leticia, me dice, sal con nosotros, ven con nosotros, y me voy con ellos. (Pero algo malo va a pasar, a los demás, yo ahora ya estoy a salvo).

Y entonces aparezco en una discoteca, no es la de siempre, pero están los camareros de siempre, está Ana, está Álvaro. Yo voy con Mikel, él no quiere entrar, yo si, me asomo, Vaya.. ¡Si está Ana! ¡Entremos! Mikel se deja llevar, y Mikel liga.

Para luego ya estoy abriendo puertas, algo malo va a pasar, lo sigo pensando.. y entonces me pellizco la cara. ¡Bien! No hay dolor, ¡Eso significa que estoy soñando! Pero no me quiero despertar, ahora sé que aunque pase algo malo no me dañará, pues la situación no es real. Y decido seguir soñando, sigo abriendo puertas, pasillos de colores, gente y ruido, la última no se abre, tengo curiosidad, insisto. ¿Qué demonios pasa?  Un cuarto con una.. ¿Turbina gigante? ¿Un generador? La puerta no cede, quiero entrar, quizás quepa en ese margen entre puerta y turbina… Hace calor dentro, mucho calor, quiero seguir soñando, quiero entrar, pero me acaba de llegar un mensaje real, me despierto. ¡Es Manel! Mi Manel, volverá en Marzo a España de visita, genial, una buena noticia.